Espacios
Una cocina que sigue tu ritmo
Antes de elegir los acabados, conviene pensar cómo quieres moverte, cocinar y compartir el espacio
Empieza por lo cotidiano
La distribución empieza mucho antes de dibujar una isla, empieza al observar cómo utilizas tu cocina, si cocinas a diario, si compartes las tareas o si la mesa reúne a toda la casa
Anota lo que hoy te resulta cómodo y lo que te obliga a dar pasos de más, esas pequeñas situaciones ayudan a decidir dónde guardar, preparar y sentarse
Piensa también en los momentos de más actividad, una mañana con prisas, una comida con invitados o una tarde de cocina sin reloj, la distribución debe funcionar bien en todos ellos y no solo cuando la cocina está vacía
Las tres zonas de trabajo
Casi todo lo que ocurre en una cocina pasa por tres puntos, guardar, lavar y cocinar, cuando el frigorífico, el fregadero y la placa se relacionan con lógica, los recorridos se acortan y el trabajo resulta más fluido
Entre el fregadero y la placa conviene reservar la superficie más generosa, es ahí donde se corta, se prepara y se deja todo antes de cocinar, si ese tramo es demasiado corto, la encimera se llena enseguida
No hace falta seguir una regla rígida, se trata de evitar cruces innecesarios y de que cada zona tenga cerca lo que necesita para trabajar
Deja espacio para moverte
Una isla puede conectar cocina y salón, pero también necesita espacio a su alrededor, piensa en las puertas abiertas del lavavajillas, los cajones en uso y las personas que pasan mientras alguien cocina
En una estancia más recogida, una distribución lineal o en paralelo puede ofrecer una superficie de trabajo continua sin ocupar el centro, la mejor solución depende del plano y de cómo se vive
Si varias personas cocinan a la vez, los pasos entre muebles necesitan más holgura, lo que en un dibujo parece suficiente puede quedarse justo cuando dos cajones se abren al mismo tiempo
Ordena los gestos
Coloca lo que usas cerca de donde lo necesitas, los utensilios junto a la preparación, la vajilla cerca del lavavajillas y los alimentos agrupados en una zona de almacenamiento fácil de revisar
Reserva una superficie libre para apoyar la compra o servir, no todo el espacio tiene que estar ocupado por un electrodoméstico, los huecos también forman parte del diseño
Los cajones amplios en la parte baja suelen resultar más cómodos que las puertas con baldas, permiten ver el contenido de un vistazo y evitan agacharse para buscar al fondo
Elige dónde se cocina
La placa en la isla favorece la conversación y la vista hacia el salón, pero conviene pensar en la extracción, en las salpicaduras y en el espacio de apoyo a ambos lados
Las soluciones de extracción integrada en la propia placa, como las de BORA, permiten liberar el techo y mantener las vistas abiertas, su instalación se estudia desde el principio junto con el mobiliario
Si prefieres la placa junto a la pared, la isla puede convertirse en zona de preparación, de desayuno o de reunión, cada opción cambia la manera de vivir el espacio
Mira más allá de la cocina
Si la cocina se abre a la vivienda, considera lo que se ve desde la entrada y desde el sofá, una continuidad de materiales o una zona de almacenaje bien resuelta puede dar calma al conjunto
Las columnas altas pueden ocultar electrodomésticos, despensa y pequeños aparatos, así la parte abierta de la cocina queda más despejada y se integra mejor con el salón
La luz natural también orienta la distribución, trabajar de cara a una ventana o junto a ella hace más agradables las tareas de cada día
Contrasta las ideas con el plano
Un plano con las medidas, la posición de ventanas y las instalaciones existentes permite contrastar las ideas con el espacio real antes de tomar decisiones
Las tomas de agua, los desagües y la salida de humos condicionan algunas posiciones, saber desde el principio qué se puede mover evita sorpresas durante la obra
En el estudio revisamos contigo varias alternativas sobre tu plano y te ayudamos a valorar cuál encaja mejor con tu manera de usar la cocina